domingo, 6 de marzo de 2011

Quiebrabarrigo o nacedero(Trychantera gigantea) Falso girasol o Boton de oro(Helianthus annus L.)

Propagación de árboles forrajeros El matarratón, el cachimbo, el písamo, el botón de oro y el chachafruto se propagan por semilla o por estaca. Si se siembra por semilla, debido a una mayor raíz principal, la planta responde mejor a los cortes y dura muchos años. La leucaena se multiplica por semilla en vivero o en siembra directa inoculada con Rhizobium (bacterias nitrificantes) o con tierra que provenga de lugares sembrados con leucaena.
El matarratón, el cachimbo, el botón de oro y la morera se pueden sembrar por estacas de 30 a 40 cm de largo y 2 a 3 cm de diámetro. El písamo requiere estacas más gruesas y largas.
El nacedero se propaga por estacas pequeñas que tengan 2 a 3 nudos y 2 a 3 cm. de diámetro. Estas pueden tener hasta el 90% de prendimiento si no se golpean, ni se exponen al sol y si se siembran en terreno húmedo. El manejo óptimo de este sistema repercute en un buen establecimiento en el sitio definitivo.
Siembra de los árboles en el campo
Según los espacios disponibles que existan en la finca, los árboles se pueden distribuir en diferentes formas o arreglos: en grupos como bancos, en hileras como cercas, tutores de cultivos de enredadera, en surcos intercalados con cultivos para la alimentación humana, en bandas de 2 a 3 hileras, separados por espacios mayores (20 a 30 m) en las vías, los cursos de agua, potreros o cultivos empresariales o repartidos al azar en diferentes lugares. Para el quibrabarrigo, por ejemplo, se procura labranza mínima, pero se deben manejar adecuadas distancias de siembra: 80 cm entre surcos y 50 cm entre matas (figura 30). Se recomienda, además, el establecimiento de leguminosas rastreras Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) en la producción de ganado de doble propósito bajo confinamiento con caña panelera como parte de la dieta en el medio, como el maní forrajero (figura 31), con el fin de facilitar el control de malezas y conservar la
humedad del suelo después del corte.
Para asociar o acompañar las diferentes especies se debe tener en cuenta el espacio físico, los requerimientos
nutricionales, la tolerancia a la sombra y el tiempo requerido para la producción de forraje. El terreno que se siembre con los árboles y arbustos forrajeros debe ser medido y las condiciones de pendiente, tipo de suelo, vegetación asociada, fuentes de aguas vecinas y nivel freático, analizadas.
El trazado para la siembra es fundamental. En zonas planas se hace en cuadro o en triángulo. En zonas pendientes las curvas a nivel son imprescindibles para prevenir la erosión. Los hoyos dependen del tamaño de los arbolitos por sembrar. En general, no deben ser inferiores a 20 x 20 x 20 cm3  En terrenos pobres o compactados, deben ser de 40 x 40 x 40 o más. Al momento de la .gramíneas de corte siembra se incorpora una fuente de materia orgánica pura (compost, lombriabono, cama de pollo, gallinaza) o mezclada con tierra negra. En terrenos ácidos, la mezcla se enriquece con la cal agrícola y una fuente de fósforo (calfos, escorias Thomas, roca fosfórica).
En la actualidad se pueden conseguir comercialmente mezclas de micorrizas, en forma de suelo inoculado, que pueden ayudar al establecimiento de sistemas radiculares vigorosos. Es posible también establecer bancos locales de micorrizas nativas, o aplicar suelo y mantillo de hojarasca de árboles nativos maduros que las contengan.

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